Demo Blog

“Cuando la gente intenta rebelarse contra la lógica férrea de la naturaleza, entra en conflicto con los principios mismos a los que deben su existencia como seres humanos. Sus acciones contra la naturaleza deben llevarles a su caída...”

Hitler y los animales I

by Übermensch on Nov.22, 2009, under


Es habitual en los líderes políticos el utilizar fotografías de escenas familiares con fines propagandísticos. Podría considerarse presumible que las fotografías que durante la época nacionalsocialista fueron publicadas en diversos libros - especialmente en los de la serie de su fotógrafo personal Hoffmann - fuesen simples fotos de pose con fines políticos. Poco importaba pues que Hitler estuviese con niños, ancianos, obreros o con animales; podía tratarse de un simple recurso propagandístico. Pero, para que esto fuese creído así, era necesario ocultar los álbumes de fotos de Eva Braun, pues en ellos se repetían, con mayor frecuencia todavía, esas fotografías que los malintencionados enemigos del nacionalsocialismo consideraban simple publicidad. Una gran parte de las fotografías que ahora se publican no han aparecido hasta después de la guerra y ello prueba que, por ser de idéntico tema a las que se publicaron entonces, no existe la posibilidad de una falsedad. Las fotografías que acompañamos son testimonios y documentos gráficos quizás incluso más convincentes que lo que podamos decir. Hitler era un amante de los animales y las fotos privadas de Eva Braun lo confirman, como lo confirman las publicadas por su fotógrafo Hoffmann después de la guerra, o las de Speer al salir de Spandau. No hay ninguna duda de ello.

Para la mayor parte de las personas, sin embargo, el que Hitler amase o no a los animales carece de la más mínima importancia, pero para aquellos admiran su personalidad humana, este extremo tiene una importancia fundamental.

No es raro que este hombre con gustos sencillos y austeros, salido del pueblo y con sensibilidad de artista, tuviese para con los niños y los animales un amor especial y profundamente íntimo. El Hitler orador que entusiasmaba a las multitudes no era un demagogo barato formado en una escuela de agitadores profesionales; era un hombre que hablaba con el corazón y esto es lo que impresionaba a sus seguidores.

Como en tantos otros aspectos de la vida de Hitler, es necesario buscar a sus maestros inspiradores para comprender de dónde provenía su educación autodidáctica en lo que respecta a los animales. Fundamentalmente, tenemos que pensar en la influencia del maestro Richard Wagner y en este caso particular en la del no menos conocido filósofo alemán - profundamente admirado por Hitler - Arthur Schopenhauer. Ambos genios, pero especialmente el primero, se caracterizaron por un profundo amor a los animales nacido de su no menos intenso amor por la naturaleza. No vamos a decir que ellos "convenciesen” a Hitler de nada, ese término, "convencer", difícilmente puede aplicarse a hombres con la gran personalidad de Hitler simplemente podemos hablar de "descubrir" o de "confirmar" lo que Hitler ya sentía. Desde su niñez fue un amante apasionado de las montañas y la naturaleza, amor que mantuvo hasta el día de su muerte, y, lógicamente, encontró en Wagner y Schopenhauer almas paralelas a las que se sentía unido por encima del tiempo. Wagner y Schopenhauer eran - al igual que Hitler - dos almas sensibles de un profundo romanticismo y si hablaban de respetar los bosques, las plantas y las flores, con mayor motivo propugnaban el respeto y defensa de los animales.

Schopenhauer sentía veneración y admiración especialmente hacia los perros de los que decía: "El perro, el único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los otros animales, un rasgo que le distingue, y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan hondamente honrado. ¡Que contraste en favor de esta manera de saludar que le ha dado la naturaleza, si se compara con las reverencias y horribles zalemas que cambian los hombres en señal de sentimiento! Esa seguridad de amistad tierna y de devoción por parte del perro es mil veces más segura, de presente al menos. Lo que me hace tan agradable la compañía de mi perro es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal. Si no hubiera perros, no querría vivir", pero si bien esta postura es compartida por bastante gente, es más profundo en sus opiniones respecto al trato con los animales en las siguientes palabras: "La piedad, principio de toda moralidad, toma también a los animales bajo su protección, mientras que en los otros sistemas de moral europea se tiene para con ellos tan poca responsabilidad como miramientos. La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que como se suele decir, no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna; una barbarie de Occidente, que toma su origen del judaísmo...

“La piedad hacia los animales está unida íntimamente a la bondad de carácter, de tal manera, que puede afirmarse con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser un buen hombre". Estas ideas, escuetas pero que definen perfectamente una postura frente a la cuestión que nos ocupa, reflejan con exactitud la actitud de Hitler con respecto a los animales y, bien sea por influencia o por natural predisposición a pensar de igual manera, lo cierto es que Hitler sentía por los animales una especie de veneración y, en los últimos meses de su vida, ya en el Berlín cercado, repetía la conocida frase de Federico el Grande : "Cuanto más conozco a las personas más cariño siento hacia los animales".

Las ideas de Schopenhauer sin duda influyeron en las concepciones de Hitler pues, ya desde muy joven, había leído con gran interés sus obras. Durante la primera Guerra Mundial, en su macuto llevaba siempre una edición de bolsillo de la obra principal de Schopenhauer: "El mundo como voluntad y como representación". Pero si las ideas del genial filósofo pudieron influirle, mucho más lo fue el caso de Richard Wagner cuya postura, por otra parte, era más ideológica y concreta en este tema.

Wagner era un gran amante de los animales lo cual se trasluce en todos sus escritos. En su obra "Mi Vida" encontramos frecuentes alusiones a sus animales domésticos y su sentimiento por su muerte. Su postura era conocida por todos y hacia el final de su vida empezó una serie de escritos sobre el tema, de carácter muy profundo. Desgraciadamente, estos artículos no han sido muy difundidos pues pese a que los publicó en las "Bayreuther Bläter" y que por ser de los años 1880 y 1881 son representación de las obras del genial maestro en su madurez, han encontrado poca acogida, tal vez debido a su postura en apoyo de las teorías racistas de Gobineau o a su postura antijudía nuevamente puesta de manifiesto pero, sea como sea, lo cierto es que contiene ideas de gran valor para comprender la influencia ejercida sobre Hitler quien conocía minuciosamente todas las ideas del compositor de Leipzig. Wagner, en la obra en la que se recopilan estos artículos, nos dice: “... así pues, si la vista del toro ofrecido a los dioses despierta ahora espanto, he aquí que, sin embargo, un diurno baño de sangre es sustraído, en pulidos establecimientos de carnicería, bien lavados con agua, a los ojos de todos aquellos que, luego, en la mesa, se encuentran servidos y condimentados hasta la irreconocibilidad los gustosos trozos de carne de los animales domésticos asesinados".

Wagner creía que la regeneración de la raza humana estaría fundamentada en buena parte en el vegetarianismo como principio moral y no dietético y escribía en la misma obra mencionada: "... entre estos últimos, en nuestro tiempo, se pueden citar la constitución de las asociaciones vegetarianas; solo que incluso en medio de estos grupos de hombres, que parecen haber captado inmediatamente el punto focal de la cuestión de la regeneración del género humano, se suele oír, por parte de algunos miembros del más elevado sentir, el lamento de que sus compañeros practican la abstención de la alimentación cárnica a lo más sólo por razón de dietética personal sin ninguna referencia a la gran idea regeneradora, que debe constituir el verdadero problema si tales grupos quieren adquirir en algún momento fuerza moral. Junto a ellos se encuentran, con una cierta eficacia práctica ya conquistada, las sociedades protectoras de animales: en realidad estas últimas, que igualmente buscan el ganar el favor popular desterrando fines utilitarios, podrían, en lugar de eso, obtener éxito verdaderamente notables una vez que elaborasen los argumentos de la piedad con los animales, hasta encontrarse con la más profunda tendencia del vegetarianismo, una fusión de ambos movimientos, fundada en esta interpretación debería desarrollar una fuerza de penetración considerable. No menos éxito debería obtener un llamamiento, por parte de ambos grupos, a motivos más altos de los hasta ahora salidos a la luz entre las leyes antialcohólicas".

Las ideas expuestas de Schopenhauer y Wagner son muy importantes. Observemos la postura ideológica derivada de sus palabras. En cuanto a Schopenhauer se refiere, vemos la denuncia del origen judío en la falta de amor a los animales, es decir, saca el problema de un plano de simple sentimentalismo para hacernos comprender que la importancia del buen trato para con esos seres es lo que nos da la grandeza. Con respecto a Wagner, las consideraciones son todavía más importantes. Wagner defiende el vegetarianismo, pero no lo hace por razones dietéticas, como es corriente en la mayoría de los vegetarianos. A Wagner las razones dietéticas no le importan; sus razones para no comer carne son siempre de tipo moral y nunca dietético. Podríamos decir que Hitler y Wagner eran vegetarianos como resultado de su supresión de la carne como alimento, eran anti-carnívoros más que vegetarianos. La postura de Wagner fue sin duda compartida por Hitler. Cuando Wagner nos dice que el vegetarianismo sin la protección a los animales carece de sentido, sienta las bases de un nuevo concepto del vegetarianismo, un concepto moral, que es el seguido por Hitler. Hasta qué punto fue Wagner el que determinó la postura de Hitler lo vemos en las siguientes palabras de su amigo de juventud, August Kubicek: "leía con febril interés - se refiere a Hitler - todo lo que caía en sus manos acerca del maestro. Donde le era posible se procuraba en especial toda suerte de literatura biográfica sobre Richard Wagner, leía sus memorias, cartas, diarios, su autobiografía, sus confesiones. Conocía los episodios más triviales de su vida".


Adaptación de la introducción a la obra “Hitler y los animales”.
1 comentarios more...

1 comentarios

  • Anónimo

    Fabuloso! Es sensacional que en el III Reich se apoyara plenamente a la naturaleza. El Führer merece respeto al igual que su gobierno. Muchas gracias por difundir la verdad. Saludos.

Publicar un comentario

Achtung-Mensch es el resultado de una amplia investigación sobre la figura del canciller alemán Adolf Hitler y el desempeño de la Alemania del Tercer Reich durante la segunda Guerra Mundial. El blog no promueve el racismo, ni la propaganda política en ninguna de sus formas. Toda información, así como fotografías y fuentes que se entreguen, aluden a una etapa histórica, que pretende demostrar la importancia ética que poseían los animales para el gobierno del régimen nacionalsocialista alemán.

Looking for something?

Use the form below to search the site:

Still not finding what you're looking for? Drop a comment on a post or contact us so we can take care of it!

Followers